Arival celebra el Día de los Árboles y los Áridos en la cantera de Lafarge, en Castellón, el 27 de febrero
El próximo jueves 27 de febrero, la Asociación de Empresas de Áridos de la Comunidad Valenciana (ARIVAL) celebra la VII edición del Día de los Árboles y los Áridos en la cantera que Lafarge tiene en Almenara (Castellón). Esta iniciativa, que se celebra en toda España, surgió de la Federación de Áridos (FdA) con el objetivo de promover el conocimiento de nuestra actividad, favorecer el acercamiento a la sociedad e inculcar a los niños la importancia de cuidar y respetar el medio ambiente.
Esta actividad se engloba dentro de la campaña europea de puertas abiertas European Minerals Day, y en ediciones anteriores, esta acción se ha integrado en el acuerdo “Countdown 2010 -Save Biodiversity”, por el cual el sector europeo de los áridos se comprometió a promover activamente la protección de la biodiversidad.
En todas sus ediciones se ha contado con una elevada participación de niños (una media de 3.000 escolares/edición), de colegios cercanos a las explotaciones de áridos de las 17 Comunidades Autónomas, para plantar una media de 5.000 árboles, junto con representantes de la Administración, alcaldes de los municipios, directores de los colegios y profesores.
Integrado en esta iniciativa se celebra también el Concurso Nacional de Dibujo del Día de los Árboles y los Áridos, en el que los niños participantes, optan a varios premios por los dibujos realizados de este Día.
Por la naturaleza de la actividad extractiva, que tiene efectos medioambientales, la industria española de los áridos ha adoptado una actitud socialmente responsable hacia su entorno. Nuestro pionero (1998) Código de Buenas Prácticas Medioambientales, busca, entre otros objetivos, conocer las inquietudes de los habitantes de nuestro entorno y resolverlas cuado sea posible.
Ese día, las empresas a las que representamos ponen a disposición de los centros educativos, sus explotaciones para acoger a alumnos de primaria (5º o 6º) y de E. S. O. (de 1º a 4º), preferentemente, para una actividad de educación ambiental.
Desde el punto de vista pedagógico, las canteras y graveras ofrecen una oportunidad única de poder aunar el conocimiento práctico de la procedencia de los áridos – arenas, gravas y rocas trituradas – y de su proceso de producción, con el respeto por el medio ambiente. Los niños normalmente quedan fascinados cuando descubren el origen de sus casas y escuelas, y cuando ven cómo operan los camiones dumper, las palas cargadoras o las retroexcavadoras, todos ellos de grandes dimensiones. Si, además, tienen la posibilidad de poder plantar un árbol y comprobar cuáles son las estrictas medidas de seguridad que se aplican, la experiencia será inolvidable.